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El camino del miedo

 

Cuenta la historia que un peregrino adentrándose en el último pueblo para llegar al final de su destino, tuvo que cruzar un frondoso bosque de caducifolios.

Era de noche y la luna lo acompañaba solo por ratos. El frio de un momento a otro bajó estrepitosamente y al divisar una fuente de agua, el peregrino decidió detenerse un momento para descansar y tomar fuerzas.

Sacó de su zurrón algunos frutos secos y un trozo de pan, también aprovechó de suministrar a su calabaza agua fresca para el resto del viaje.

Dispuesto a continuar después de un par de minutos  y apoyando en su bordón su peso, observó por un momento el bosque de caducifolios, el cual en ese punto se dividía en dos caminos totalmente iguales.

No lo pensó mucho y tomó el de su mano izquierda, adentrándose en él como quien entra en su casa.

Llevaba ya cerca de una hora caminando, y totalmente abandonado de la luna, encendía por ratos una vela para no perderse en el camino. De repente y de forma imprevista se le apareció un hombre de frente, parecía enfermo, apenas caminaba, más bien se arrastraba, su rostro estaba esquelético y su ropaje sucio y rasgado.

El peregrino se acercó rápidamente para tenderle su ayuda, le convidó agua, el ultimo trozo de pan  y algunos frutos secos que le quedaban.  

El hombre agradecido, lo miró a los ojos profundamente, tanto que el peregrino pudo sentir el miedo en su propia carne y le dijo: “Peregrino has tomado el camino incorrecto, por este lado reina el miedo, mas adelante el paso es imposible, el bosque se cierra como puerta gigante por la cual no se puede pasar, no hay fuentes de agua ni arboles que den fruto, morirás en el camino, además te has quedado sin provisión alguna”

El peregrino, por un momento sintió  que el  miedo lo acechaba, ya no le quedaba ni pan ni frutos secos y apenas había  un poco de agua en su calabaza, pensó en volver y tomar el camino que había desechado, pero decidió seguir adelante incluso invitando al hombre a quien se había encontrado a acompañarle.

Este,  con el miedo viviendo en sus ojos, le comentó que al igual que él, era peregrino, que se había detenido en la fuente de agua y había tomado el camino de la mano izquierda, y que al darse cuenta que le era imposible seguir, había decidido volver y tomar el camino de la mano derecha.

Finalmente cada uno tomó su camino y se despidieron jurando encontrarse en destino.

El peregrino siguió su camino, solo acompañado del resto de vela que le quedaba para alumbrarle, adentrándose aun más en el bosque que a decir verdad se cerraba cada vez mas como puerta gigante por la cual no se puede pasar.

Al día siguiente saliendo del bosque y totalmente exhausto, el sol brilló en sus ojos, divisando su destino, miro hacia atrás dichoso y para sorprenderlo aún mas sólo se veía un solo camino, el que él había escogido.

 

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Carta de despecho que nunca llego a destino de un hombre que no olvida

 

Y ahora te puedes olvidar

porque el tiempo pasó y el tren cambió de rumbo

mientras tú crees que mi corazón es de mentira

y me miras presumida

creyendo que tus ojos me miran como ayer.

 

 Podrás decirme te quiero

al oido de cerquita

rozándome apenitas

con tu lengua de fuego.

 

Me haré el desentendido

y parecerá

que somos unos extraños

en el mundo de las mentiras

donde se juega constantemente a decir la verdad, escúchame.

 

Que te vaya bien

avispa inmortal que pica y regresa

gata traicionera que araña cuando acaricia

que dejaste este corazón en la hoguera del recuerdo de ti de ti y de ti.

 

Pero quiero que te quede claro

que no te quiero ver ni  la sombra de la sombra que se va

porque te aseguro que no caigo en tu trampa mortal otra vez

no lo olvides, recuérdalo, recuérdalo y recuérdalo.

 

Regrésame eso si

y es lo último que te pido

los besos y los abrazos que te di

para mostrarte enterito mi rencor doloroso, inmortal, impotente y magnánimo.

 

Porque hasta estos ya no los quiero

márchate de una vez ya, de una vez márchate

que aun cuando quiero decirte hasta nunca  

me doy el tiempo para decirte hasta siempre, hasta

siempre y hasta siempre.

Sigue durmiendo, que no te despierto

 

Dormida

quietamente detenida,

adobada

entre sábanas estás,

tus ojos

mundos perfectamente cerrados,

tu cuerpo

contraído, flor que aún duerme.  

 

 

Tu respiración

al compás de mis instintos,

tus labios

puerta entreabierta al milagro de tus besos,

tu cuello

brillante, augurando milagrosas pecas sobre tu pecho,

tus senos

mirando hacia el cielo, dichosos ellos mismos,

tu vientre

blanco,  sostenedor del portal circular de tu inquietud,

tu sexo,

montecillo vivo, enjaulado, acuático,

tus piernas

largas, como caminos hacia tus pies.

 

 

Sigue durmiendo que no te despierto,

hoy me desvelo admirándote mujer.

 

En el pueblo de las máscaras

 

El pueblo descansa tranquilo. Hoy como todos los años se ha celebrado la fiesta más importante del pueblo, donde todos los ciudadanos salen a las calles y se ponen la máscara que ellos creen que menos los representa.

Se ha visto de todo, desde el alcalde con máscara de ladrón, hasta el párroco de la iglesia con máscara de diablo e incluso al anciano más longevo con máscara de bebe recién nacido.

Todo el mundo se ríe, baila al compás de la música, bebe teniendo cuidado del abstemio que lleva máscara de alcohólico, del bonachón que lleva máscara de malandrín y del médico que lleva máscara de asesino, pero todo el mundo en el pueblo de las máscaras está feliz, nadie discute con nadie, todo descansa en un increíble equilibrio.

A la mañana siguiente al despertar el pueblo, todo vuelve a la normalidad habitual, ósea, todos los ciudadanos, y al contrario de la noche anterior, llevan la máscara que ellos creen que más los representa.

Con esto lamentablemente empiezan los problemas en el pueblo de las máscaras, comenzando por así decirlo, el desequilibrio o la imperfección de la perfección viviente, ya que todos son lo que creen ser o lo que mágicamente el pueblo les dictaminó en el sueño de la vida.

Por ejemplo, el mentiroso del pueblo hoy lleva máscara de mentiroso, y nadie le cree ninguna palabra de lo que dice, muy por el contrario de la fiesta de la noche anterior, donde con máscara de parlador de la verdad, la gente lo rodeaba para escuchar sus magnificas historias, que a decir verdad, se cuenta por ahí no son nada de falsas.

Solo recordar un detalle, en el pueblo de las máscaras todos llevan máscaras, pero el día de la fiesta, es sorpresa.

Regalo útil para ser usado

 

Y yo me pregunto dónde has extraviado la alegría,

que tus ojos se vuelven de agua

escondiéndome tú presencia,

como si mis ojos te quemasen, palomilla.

 

Te marchas,

sin mirar atrás te marchas solitaria,

escondiendo tus ojos tras unas gafas

pa` que el mundo entero no perciba tu tristeza.

 

Y yo me quedo atrás,

como si te movieras siendo recuerdo de mis ojos,

mientras te miro y aún no te pierdo,

diminuta entre el todo.

 

Decido ir por ti,

y corro tratando de alcanzarte,

como galgo ciego muerto de hambre

esquivando obstáculos, que pareciera que dejaste para que no te alcanzase.

 

Me aproximo a ti,

y te das vuelta en paso un instante como percibiendo mi presencia,

qué más da,

si tus pasos se apuran como cual gallina arranca para no ser atrapada.


Y te pierdo,

no encontrándote con mi vista te pierdo,

escondiendo mi soledad y mi tristeza al mundo entero,

bajo las gafas que me obsequiaste, tristoncilla.

El acto de degustar una botella de vino

 

 Tomé la botella con mis dos manos firmes,

provenía de algún viñedo de Castilla divisé,

por instinto tragué un poco de saliva

y en forma desafiante la miré un instante.

 

Solamente la miré a ella,

recorriendo su cuerpo,

su cuerpo rubí en su amplia totalidad con mis ojos,

desde arriba hacia abajo,

desde abajo hacia arriba,

desde un lado hacia el otro.

 

Decididamente bajé los dos bracitos del sacacorchos,

liberándola del encierro

gritó de alegría agradecida,

y su aroma, todo su aroma se dirigió directamente hasta la profundidad misma

de mi olfato.

 

Nuevamente la miré, pero esta vez la miré como idolatrándola,

poniéndola en exposición ante mis ojos,

desvirginandola con mi dedo pulgar en su agujero de base.

Busqué una copa con mis ojos,

una romántica copa, pensé,

finalmente los presente a ambos y se besaron en el acto,

fue un  beso de sangre,

que disfruté hasta el lustre de mi gusto.

Entre paralelos y meridianos

Entre paralelos y meridianos
de un pueblo algo extraño
en donde caminan
los cosmopolitas.
Los transeúntes y los paracaidistas
se chocan de hombro y se dicen enhorabuena.
 
Las esquinas de las callejuelas
terminan cuadradas formando plazuelas,
permitiendo reuniones de tabaco negro
y algunos soberanitos en el bar que nunca cierra.
 
Donde se juega al parchís
o a fumar porritos que corren riendo,
mientras nacen cañitas sobre la mesa
que van de la mano de tapitas quita hambre.
 
Por la radio se escucha hoy al Nino
y la Piquer le hace los coros.
La canción habla de naranjas ilustres,
del huerto,
de las mil torres,
y de un tal Jaume primero que guarda la llave.
 
 
Mientras la ciudad de las ciencias saluda al puerto
y la Malvarosa coquetea a la albufera,
en el forn las barritas de pan miran formadas
y la paella hoy sabe más buena.
 
Por la esquina el museo de fallas es visitado,
que mira a un rio que cambió de rumbo y se llama Turia,
y en el centro del pueblo mira orgulloso
un Micalet erguido de once almas cantando las horas.
 
Para que quien quiera entrar,
las puertas de Serranos hoy están abiertas
al igual que las de Quart y sus heridas,
invitándote a la Valencia llena de gloria.

Cuchillos e inconsciencia

Alguna vez escuché por ahí y no recuerdo realmente donde.
Que la inconsciencia actúa de la misma forma que un cuchillo en la mano...

Ósea, puedes ser capaz de enterrártelo a ti mismo,  hasta el punto de ver como tu sangre fluye lentamente sin darte cuenta que te has herido.

De la misma forma, puedes clavárselo al ser que mas quieres, sin darte cuenta que le has hecho daño, ya que miras el cuchillo y no tiene sangre.

Pero increíblemente puedes llevarlo también montado en su cartuchera, que firmemente cuelga de tu cinturón de cuero, y sacarlo para pelar una fruta jugosa a mitad del camino, dejando la cáscara o la piel olvidada, sin saber que a tu marcha un par de liebres pelean a muerte por ella.

Así es la inconsciencia,  no ser consciente del acto y menos de lo que este provoca......... el cuchillo en este caso son tus pensamientos......

"Que los pensamientos positivos fluyan sobre el rio y lleguen al mar, para que cuando abras la ventana, lluevan sobre ti"



La muerte del girasol

 

Se ha muerto el girasol

y ha quedado mirando el suelo,

preguntándose porque la muerte le acecha

cuando mas resplandecía.

 

Mírenlo, ha quedado con su cara redonda, afligido,

como lámpara apagada de cuello sobre una mesita,

como viejecilla encurvada  de último suspiro,

como niño castigado en una esquina que ha perdido ante todo la dignidad.

 

Que desilusión más inmensa,

que pretérito más superfluo,

ha muerto el girasol, y con eso ha muerto la luz de la tierra.

 

Fíjense en el pobre estacionado esperando

quien sabe cual destino venidero,

y me pregunto yo, si la muerte acecha a

la vida como tropel endemoniado,

¿Qué se esconde bajo esta dualidad retorcida?.

 

Ayer brillamos como girasoles gozosos

y hoy nos morimos como girasoles carbonizados,

¿Por qué el mismísimo que nos dio la vida, nos da la

muerte en el circulo enigmático de las sin respuestas?

 

¡Ha resucitado un girasol!

y ha quedado mirando al horizonte para siempre.

Mi memoria no olvida lo glorioso de su iluminar

permitiéndole vida eterna sobre los campos de mi vida.



 

El piso de cami nou

 

El piso de camí nou tiene más que nada las paredes blancas, que terminan en un cielo blanco altísimo,
el suelo también es blanco de baldosas en rectángulos ajustados,
las ventanas han sido recién barnizadas unas por ahí otras por allá,
y las cortinas casi todas permanecen abiertas descansando más allá de los marcos.
 
Colgadas se pueden ver fotografías que hablan de momentos memorables,
cuadros de la Francia en óleo,
un pequeño calendario con paisajes de la laguna de Gallocanta con frases célebres,
y un árbol dibujado sobre la pared ocre del pasillo principal en otoño.
 
En el comedor de paredes blancas los muebles guardan sobre las esquinas,
y las sillas sólo se acercan a la mesa de mantel iluminado por la noche de Manhattan, cuando es hora de comer,
los libros están arrimados sobre estantes y sirven de apoyo a pinturas por terminar,
inmortales se ven las botellas de vino junto a los platos con frutas,
y los inciensos prendidos foguean  humo recorriendo el hogar.
 
La ventana está esquinada con sus vidrios opacos y pocas veces se abre,
por el contrario, el ventanal que da al balcón de la calle principal, permanece casi siempre abierto,
y su piso parece un ajedrez de colores azul y blanco
en prolongación de sus paredes, que dibujan una rejilla del mismo color dual.
 
La habitación contínua, emplazada detrás de la bandera chilena,
guarda todo el exilio de cachivaches útiles, 
y mantiene en sus cajones los ropajes, mientras los zapatos están superpuestos en un mueble satisfecho,
y posado excelso, un atril, con las telas derramadas por el suelo, sirve hoy de percha ante los inocuos  pinceles, que reposan en un vaso azul perdido en otra habitación.
 
Volviendo a la entrada, una puerta cruje al ser abierta, viéndose de frente el pasillo y de derecha el comedor,
al lado izquierdo, la pared y el árbol dibujado, anticipan la pequeña cocina con heridas de batallas alimenticias y el tiempo que ha pasado,


esta, con un lavadero amplio, la lavadora esquinada, una ventana de corredera,y una nevera encerrada bajo los muebles que cuidan los platos y los vasos, finalmente, nos dice adios con una puerta de madera y vidrio.
 
Resucitando por el pasillo mas allá, pasando un espejo ovalado, está el baño con bañera de frente azul de cortina abierta semi muerta,
azulejos blancos de bordes azules por las paredes, que llegan a las esquinas también de color azul, para terminar en un techo blanco descascarado,
la ventana es de persiana de vidrios opacos a disposición del bañista,
y sobre la pila, el espejo pintado con pequeñas flores deja ver el basurero de color purpura, al igual que la pequeña alfombra del mismo color y la cortina de baño que se tiene en mente comprar. 
 
Finalmente al salir del baño, una puerta avisa que estamos ante la habitación principal,
que por estos días está cercada por la consagración  de un reencuentro, 
que esta colapsada por los desenfrenos de una cama movediza,

si nos fijamos bien, abrazados permanecen mientras duermen quietos los dos habitantes,

a resguardo del viento que entra por el ventanal de pecho vasto por una cortina,

a serenidad del respirar de los dos orgullosos cuerpos tendidos,

a delirio de permanecer juntos los dos amantes por los años.

Sus besos y caricias  han emplazado las paredes  al cielo que se ha convertido por hoy el piso, de cami nou.

Un girasol más

Son los girasoles,
los penetrantes girasoles,
soles de tallos abiertos prendidos
sin arrepentirse del destello de su alma.
 
Porque habrán girasoles
rodeando  las afueras
siempre que mires 
en detalle.
 
Todo se borra, solo quedan los girasoles,
y en conjunto amarillo del más amarillo,
pido ser uno más de ellos
aferrándome a la tierra.
 
¡Oh! benditos girasoles
que mirais a lo alto,
permítidme interrumpiros
y caer un rato a descansar mis pensamientos.
 
Quiero veros de más cerca,
arrodillarme ante vuestros miles de brazos amarillos,
y contaros al oído
historias de tierras lejanas.
 
Dejadme ser uno más de vosotros, 
abrir mis brazos
y viajar como vuela el polen
de vuestros sueños por los vientos.
 
Yo vengo del sur del sur, 
y me he enamorado
del brillo que guardan vuestros destellos
dejando mis ojos amarillos.
 
Me imagino siendo un girasol,
 y siento el viento que se cuela por las fronteras de mi cuerpo,
como lo haceís en perfecta oscilación detenida,
¡Quiero ser un girasol más y acompañaros!.
 
La noche vendrá y lo sabeís
no os pongáis tristes, mañana el sol regresará,
mientras la luna se cuela sobre los montes con su brillo,
vosotros no os dormís y yo me quiebro ante el cansancio.   

 
Sucumbiendo por el sueño, ante la última esperanza de mis ojos semiabiertos,
vosotros me miraís para seguir mirando al cielo,
no permitiendo que la noche os cubra
y seguir con vuestro brillo.
 
Yo ilumino con mis ojos amarillos, dándome cuenta que ya soy uno más de vosotros,
me impresiono y me lleno de polen,
mis piernas se transforman en gloriosas raíces,
mis brazos se vuelven amarillos.
 
Mi cuerpo de tallo verde con hojas desparramadas,
mi risa y mi melancolía ahora son amarillas,
y ya viene el sol tiritan mis raíces,
y aun todo se pone más amarillo.
 
Todos se preparan,
abriéndose, estirándose, tratando de llegar a lo más alto,
inspirando vida,
para expirar amarillo.
 
Y yo miro a mi alrededor pasmado
 y todo es completamente amarillo,
¡soy un girasol mas!, grito,
perdido en la mirada de un viajante sorprendido.

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Aviones dentro de aviones

 

Los ruidos de los aviones,

invaden mis sueños

invaden mi vida.

 

Se apoderan de mi razón,

de mi tranquilidad

y me avisan cuando pasan.

 

Sin medida ni establecimiento

se pasean por los cielos

como pájaros gruñendo.

 

No es coincidencia

que vuelen tan cerquita

donde guardo mi conciencia.

 

Unos van otros vienen,

por el cielo millonario

de colores por los días.

 

Transitando,

recorriendo,

buscando por la vida.

 

Van los pasajeros sin destino,

que vuelan por los aires dentro de aviones,

sin tener miedo del adiós.

 

Yo los miro desde el suelo,

orgulloso

y les digo hasta pronto.

 

Pescadores del alma,

impasibles recolectores,

detallistas de ojos abiertos memorables.

 

Busquillas de tierras nuevas,

artistas del vivir despierto

y pulmones del respirar libertad.

 

Somos aviones dentro de aviones,

llevando vida,

llevando vida,

por los circuitos interminables de la vida.

 

Antes de decir adiós

Fue por culpa del primer beso

que nos vimos en exceso

antes de decirnos adiós.

 

Las primeras miraditas

parecían ventanitas

que abre el corazón.

 

Nos declaramos amor sin descuido,

miedo mutuo al futuro,

éxtasis de cuerpos amarrados no te quiero soltar.

 

El adiós fue uno de esos,

al cual se le da la espalda

y se dice hasta pronto volveré por ti.

 

Como duele pensarte de lejos,

sin mayor estreno 

que recordarte respirando en mi pecho como caracola recogida.

 

El destino dejo dividido

más que a dos pervertidos

dos ermitaños heridos de corazón in fraganti.

 

No me importa lo que pase

y el que tiempo nos separe,

yo no olvidare tu leal disposición.

 

A creer en el amor más puro

que no tiene ningún tapujo

y te pido por favor espérame.

 

Donde te encontré por vez primera

y te caíste desde cielo

para nunca irte de mi vida.

 

Porque pueden pasar más de cien vidas

pero amor como el tuyo

no se olvida de una vez.


Recuérdame en los sueños, te pido,

como yo lo hago a diario,

sin que sea extraño

pensarte una y otra vez despierto,

pensando que te estoy soñando y nunca te tuve.

Como la primera vez

El rigor del corazón
es más perverso que el delirio.
 
Y no me digas que ya es tarde
para mirar sus ojos por favor.
 
Y que de frente me digan te quiero
buscando por adentro lo que no se encuentra allá afuera.
 
Las manitos sujetas
transpiradas del sosiego
es que hace meses que no estoy contigo.
 
Los pelos al viento
que cubren la cara
tapando los ojos que dicen mas de mil palabras.
 
Los labios pidiendo
encuentros cercanos
y un corazón lerdo palpitando demencia.
 
Porque  no hay historia más hermosa
que la contada a caricias.
 
Y no te des prisa
por resolver
lo que resuelve el amor.
 
Cuando dos vigilantes
se topan de semblante.
 
Frente a frente
diciendo
te extrañe.
 
Y se rompen en mil pedazos
los frascos opacos.
 
Que guardaban los miedos
que guardaban el rencor.
 
Porque no hay historia
que se cuente de nuevo
cuando se dice lo intentare.
 
Y menos corazones
que se topen
cayendo rendidos como la primera vez.

 

Noche de luna

Noche de luna
y el viento solitario respira viento
siendo testigo.
 
El cielo ennegrecido
adornado con estrellas
que mueren en silencio.
 
Los montes sombríos
la ciudadela callada
el rebaño durmiendo.
 
Noche de luna
el cielo inmenso aferrado
abrigando la inmensidad oscurecida.
 
Los ríos se callan
las piedras se vuelven de plata
y las flores se esconden tímidas.
 
La tierra se llena de espejos
el tiempo se detiene
y los grillos cantan en compas abrazados.

Noche de luna,
solitaria luna que emerge en el cielo
se detiene a instantes y se va olvidada.
 
Transitoria de caminos espaciales  
iluminando todo
sombreando a su paso lo que le da la gana.
 
Dejando luz en lo alto
que simplemente cae despacito, poco a poco,
cubriendo todo de luz de luna. 

Cerezo

Peinadito
con un peine
llamado viento.
 
Pequeñito
como una manita
abierta verde de cuello marrón.
 
Solitario
esta el cerezo
sobre los viñedos.
 
Mas allá los girasoles
cotillean a diario
la mala suerte del extraño. 
 
Que mentecato
su razón del vivir
sin sombra alguna se suele oír.
 
Pero sin razón y con extrañeza
para la población circulante en raíces
subterráneas  por las dehesas.
 
El cerezo en extremo,
vive con sonrisa en sus ramas floreciendo,
agitando bienaventuranza blanca en sus flores terciopeladas.
 
 Arrojando sus semillas poco a poco,
crecerán a su lado en composición omnipotente,
viviendo acompañado en un futuro porvenir.
 
Recordando un nacimiento
extraño y solitario,
vivido de interrogantes se suele acordar.
 
Ahora más madurito en años
comprendiendo con riqueza e imperioso dulzor en sus frutos,
su destino era el conquistar las viñas
cerrándole la boca a ciertas marujillas.



 

Volviéndote loco, volviéndote viejo

 

Estas enloqueciendo,
arrimándote a los precipicios,
cabalgando los caballos de Troya
y pisando más allá de la línea que separa al tren, en la ciudad agitada.
 
Ya las copas no son como eran antes las copas fíjate,
y esas fumaditas ya no son como eran antes las gloriosas fumaditas con los ojos cerrados,
es decir, claramente te vas volviendo loco de remate,
pero también señores te vas volviendo viejo por la vida.
 
El tiempo pasa y llegan los pesares,
la frase remarcada al oído como misil anti aéreo,
“todo se paga en esta vida”,
aún zumbando en los oídos,
como si el ayer estuviera más presente aún.
 
Que más se puede hacer me pregunto yo,
que respirar tranquilo como lo hacen los respiradores artificiales,
que sin miedo a que nadie los engañe
cumplen su labor.
 
Te estás volviendo loco de viejo créeme,
o simplemente estas pagando lo que debes,
ganando lo perdido y perdiendo lo ganado,
o simplemente aceptando limosnas de la vida por los años.
 
La vida pasa como una película vieja y regastada,
sin permiso al retroceder,
y esos recuerdos que te importan ya,
si vives del pasado y el futuro fue el ayer.
 
Una enfermedad que afecta,
que te dice que aún estas vivo,
y que todo está permitido,
menos olvidarse que se está vivo.
 
Puedes volverte viejo,
gruñón, cariñoso,
sabiondo
y desesperado. 
 
Llenarte de pastillas, jarabes
y  horarios sincronizados,
pero aún estás viviendo, mírate,
qué suerte ser consciente y no perder el último tren.
 
Los errores del pasado,
y ya no estamos para esos trotes mi caballero,
le dices al jovenzuelo que no se quiere despedir,
fanfarreándole a la vida te das cuenta, que recién estas empezando a vivir.
 
Tú te ríes de las vueltas
con una vida acuesta,
y pareces descifrar la vida
entendiendo lo que entiendes por vida, recostado sobre la almohada de la reflexión divina.
 
Ese sillón arrugado de la esquina que muchas veces miraste lejano,
ahora será tu tarima
ante el vuelo de los niños,
que se sienten a tu alrededor.
 
Recorre con cuidado y fíjate bien por donde circulan,
esos pensamientos de ciudadano abandonado que ya paso la primera cuesta,
que la vida te va a volver a sorprender, incrédulo, así es,
con locura, con vejez, o con eso que te hace volver a crecer.
 
Estas volviendo a vivir fíjate,
recién abriendo los ojos,
respirando por vez primera,
riendo para siempre como siempre pensaste en reír.
 
Añorando,
percibiendo,
imaginando,
llenándote de vida y llenando de vida a los que te rodean. 
 
Te estás volviendo loco fíjate,
Viejo pillo realmente,
Vivo,
Más vivo que nunca.

 

Aladino con falda

Me dio a elegir por dos caminos
de tropezón por la acera,
cuando cae la noche
y la luna entera,
se dispone a discutir
de los sueños con las estrellas.
 
Y qué más da,
sin facultad para entender la realidad,
nos disponemos,
con los ojos cerrados
el alma entregada
y las dudas floreciendo.
 
La vida es así,
que en una acera te puedes encontrar,
a Aladino con falda preguntándote a dónde vas,
y tu muy sabio te haces
el audaz Juan tenorio,
y de punta a cabeza mirándola
la invitas a tu hogar.
 
Sacas ese wisky de regalo de cumpleaños,
y lo beben sin compasión del borracho
que termino en el bar de la esquina,
perdido como una golondrina,
y que no recuerda el camino a casa.
 
Buscando como un cuentacuentos,
perdiendo como en las guerras,
la miras de reojo
y caes en sus pantorrillas,
perdiéndote en su falda,
te pierdes, encontrando la respuesta de la pregunta
mas ingrata.
 
Solo dos caminos te dice al oído,
mientras tú pareces el tren expreso que recorre su cuerpo,
y te paras a observar,
le ríes y la miras más allá de sus ojos,
te haces el desentendido Judas,
y te dice bienvenido a la ciudad del pecado.
 
A la mañana siguiente,
te despiertas sin reconocer la escena,
 una espalda te avisa como en un abismo
que has caído en la telaraña de la infidelidad,
ahora cierras los ojos
y tratas de volver a la realidad,
que hace tu saliva más amarga,
y tu conciencia más pesada que tu hombría.

 

 

 

Desesperadamente Desesperado

 

Desesperadamente desesperado,
y no me digas lo siento,
si te fuiste y volviste
si volviste y te fuiste,
como un mitómano huracán con la cola entre las piernas.
 
Es tan crudo y tan amargo,
cuando pasan doce años
y después de seis meses llorando y llorando,
te encuentras solo.
 
Te miras con miedo,
con un corazón desvalijado
que con miedo al miedo,
ha perdido el don del creer.
 
Ha pasado tiempo
y yo,
ya no sé quien soy,
permítanme tomarme un tiempo,
de reloj de arena o de maquinita del tiempo.
 
Y si llega alguien que despierte este corazón
bienvenido sea,
aunque tengo miedo aún
de vivir lo vivido.   
 
Pero mira mis ojos,
si parecen dos cometas,
con ganas  de partir
donde habita Cupido sin arco y sin flechas.    
 
Y que recuerde yo
sentir algo parecido
hace mucho tiempo ya,
 pero tengo miedo,
de entregarme sin resquicio
con mi corazón
y con mi vida.
 
Cuesta olvidar las heridas
y curar lo que parece incurable,
pero qué se yo
si lo que siento hoy
es para siempre.
 
Es que tengo miedo de tenerte,
perderte y extrañarte,
mirar hacia atrás y verme herido,
no encontrarme en un futuro 
abrazado a tu cuerpo,
con el miedo al miedo matándome en vida,
mientras te tengo a mi lado.

Farolito

 

El único farolito vivo
de la plaza de la vuelta.

Queriendo caminar
a expresión de supervivencia.
 
Prendió su cuerpo
y sacando apoyo.
 
En una iniciada longevidad,
pretendiendo escapar.
 
En  lapsos donde se queda dormida la luna
y las sombras se confunden con la oscuridad.
 
Desgarro sus raíces 
de pilar a dos metros, hacia el centro de la tierra.
 
De árbol en árbol emboscando
de banqueta a hojas secas explorando.
 
Sintió la integridad
del ser libre.
 
Parpadeando risueña
y levantando polvo.
 
Recorriendo lo que antes
su luz rescataba de lejos.
 
Grito !Soy libre!
tan fuerte que la luna despertó sorprendida.
 
Alumbrando todo y
dejando a descubiertas la falta de un farolito.
 
Corrió deprisa, tan lejos el farolito escapando,
que lo lejos queda cerca.
 
Sin prender luz cualquiera
y encontrándose con un sol mañanero.
 
A descanso bienvenido,
cerró sus ojos vencido del cansancio
 
Volviendo abrirlos
por la noche en la misma plaza despertó sorprendido.
 
Con la luna durmiendo nuevamente
y dejando entre sombras la oscuridad viviente.
 
Un farolito que de noche  se cuenta que
pasea por las calles sintiéndose libre.
 
Una luna ambivalente
y un farolito sonámbulo en la plaza de la vuelta,
que hace el trabajo de la luna,
para iluminar las sombras que quedan pendientes

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